Jueves 2 de agosto.- Me despierto, me paro de mi cama y voy hacia la ventana para ver el día: nublado. Con una mueca, cierro las cortinas, me desvisto y voy a darme un baño. Cuando salgo de bañarme mi mamá ya está en la cocina preparando el desayuno.
- Apúrate que esto ya está listo - me dice mi mamá.
Entro a mi recámara, me dirijo al closet y veo mi ropa, hoy quiero lucir bien pues hoy es el día en que voy a ir a la casa de Lucía. tal ves sea por un estúpido trabajo, pero vale la pena.
- Buenos día ma - le digo a mi mamá
- Buenos días, ¿Cómo dormiste?
- Muy bien ¿y tú?
- También, gracias
- Oye, hoy voy a llegar un poco más tarde, voy a ir a casa de una compañera a hacer un trabajo, ¿está bien?
- Mmm, sí, pero no llegues tarde
- Ok, gracias.
Termino de desayunar, levanto mis trastes y voy a lavarme la boca. Termino, me despido de mi mamá y salgo con rumbo a la escuela. El trayecto me parece más corto que de costumbre, no sé por qué, pero creo que es por la ansiedad y la emoción que tengo este día. Llego a la escuela, con un poco de impaciencia busco a Lucía, por fín la encuentro, está sentada en una banca del jardín de la escuela, con una blusa blanca, pegadita, que hace que resalten esos perfectos senos, ni tan grandes, ni tan chicos, simplemente perfectos, con un pantalón blanco que hace exáctamente lo mismo con sus nalgas; la estoy contemplando cuando veo que alguien se acerca a ella, es un tipo que se cree gran cosa, pero no es más que un gran imbécil, se acerca a ella y le da un beso. "De seguro le da una cachetada" pienso al ver que él le da el beso, pero no, Lucía acepta el beso, incluso coopera con él. Quedo petrificado, atontado, impactado, no puedo creer que ella ya se olvidara de mi, ¿Acaso no se acuerda que va a hacer un trabajo conmigo? ¿Acaso no se acuerda que me dio ayer un beso en la mejilla después de despedirse?.
Decidido, voy hacia donde está ella. El tipo ese ya se fue, así que está sola de nuevo.
- Hola, mm, ¿Te acuerdas de mi? - le pregunto
- Pues claro. Oye, entonces ya quedamos eh, nos vemos en mi casa para lo del trabajo, como a las 8, ¿Ya tienes la dirección verdad?
- Sí, ya la tengo. Oye, ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Sí, claro
- El chavo que estaba contigo hace rato, ¿Es tu novio?
- ¿David? Sí, es mi novio, ¿Por?
- No nada más, simple curiosidad. Entonces nos vemos en tu casa. Bueno, adios
- Adios
Con los ojos rojos por aguantar el llanto, voy al baño. No puedo creer que me haya olvidado tan rápido. Entro al baño y busco uno que esté vacío, lo encuentro y entro en el. Me siento en el retrete, me seco los ojos y digo para mi mismo: "Si no es mía, no va a ser de nadie". Con actitud decidida, termino de secar mis lágrimas que derramé por esa perra, cierro el baño y escucho la campana. Salgo del baño a mi primera clase.
jueves, 16 de agosto de 2007
miércoles, 8 de agosto de 2007
RELATO (2ª PARTE)
Miércoles 1 de agosto.- Suena la campana. De mala gana, le doy una última fumada a mi cigarro y lo tiro al suelo, tomo mi mochila del suelo y me dirijo hacia el salón para tomar mi primera clase. Entro al salón, me dirijo hacia mi lugar y me siento en mi banca, con un poco de fastidio, espero a que llegue la maestra, esa pinche vieja siempre llega tarde. Después de unos 10 minutos, llega la maestra, nos dice que siente haber llegado tarde, pero que no encontraba lugar en el estacionamiento. "De seguro se entretuvo con algún maestro" digo para mi mismo. Comienza la clase, y el tiempo de ésta, sólo lo utilizo para ver discretamente a Lucía, cada vez que la miro, es distinta porque cada vez descubro que hay algo nuevo en ella que hace que me atriga más, hace que sienta hacia ella, una atracción tan fuerte, que no sé como es que logro controlarme.
De nueva cuenta, suena la campana, la clase ha terminado.
- Un momento por favor - Nos dice la maestra. - He decidido que para el trabajo final, deben de trabajar en parejas, así que pónganse de acuerdo con algún compañero para realizar su trabajo y entregarlo la fecha acordada.
"¡Genial, lo que me faltaba, que a esta pinche vieja se le ocurra hacernos trabajar en equipo!", me digo a mi mismo, pues no soy muy popular que digamos, así que espero a que salgan todos para hablar con la maestra, para que me deje hacer solo el trabajo.
- Maestra - Le digo a la maestra antes de que saliera del salón. - ¿Puedo hablar un momento con usted?
- Claro Ricardo, ¿En qué te puedo ayudar?
- Mire, le quería pedir que me dejara hacer solo el trabajo, es que verá, no tengo con quien hacerlo y además, trabajo mejor solo
- Señor Ricardo - Me dice la maestra - Ya dí las instrucciones y dije muy claramente que el tranajo se va a entregar en parejas. Buesque a alguien, no puedo creer que nadie quiera hacer el trabajo con usted
- Yo sí quiero, claro, si Ricardo está de acuerdo - Dice una voz que había ecuchado en la mañana
Me doy la vuelta y veo a Lucía, tan hermosa como en la mañana. Sorprendido y más apendejado que sorprendido, le digo:
- Mmm, claro, eh, quiero decir que sí, estoy de acuerdo, hago el trabajo contigo
- Ya está. Vio señor Ricardo, cómo sí consiguió compañera. Bueno, nos vemos mañana, que tengan una buena tarde.
La maestra se fue y nos dejó a Lucía y ami, solos en el pasillo. Ella me ve y yo la miro. La observo, la contemplo. Me pregunto cómo puede haber tanta belleza en una sola persona.
- Bueno. ¿Cuándo empezamos con el trabajo? - Me pregunta Lucía
- Mmm, no sé, cuando tú puedas - Le respondo, todavía algo apendejado
- Que te parece mañana, hoy nos ponemos de acuerdo y mañana comenzamos, así lo podremos planear bien hoy durante el día y mañana comenzamos a trabajar.
- Ok, está bien, entonces, eh, te veo después para ver que onda y para ponernos de acuerdo
- Me parece bien - Responde finalmente Lucia. Se acerca a mi y me da un beso en la mejilla y con una gran sonrisa (caracterítico de ella) me dice adiós.
De nueva cuenta, suena la campana, la clase ha terminado.
- Un momento por favor - Nos dice la maestra. - He decidido que para el trabajo final, deben de trabajar en parejas, así que pónganse de acuerdo con algún compañero para realizar su trabajo y entregarlo la fecha acordada.
"¡Genial, lo que me faltaba, que a esta pinche vieja se le ocurra hacernos trabajar en equipo!", me digo a mi mismo, pues no soy muy popular que digamos, así que espero a que salgan todos para hablar con la maestra, para que me deje hacer solo el trabajo.
- Maestra - Le digo a la maestra antes de que saliera del salón. - ¿Puedo hablar un momento con usted?
- Claro Ricardo, ¿En qué te puedo ayudar?
- Mire, le quería pedir que me dejara hacer solo el trabajo, es que verá, no tengo con quien hacerlo y además, trabajo mejor solo
- Señor Ricardo - Me dice la maestra - Ya dí las instrucciones y dije muy claramente que el tranajo se va a entregar en parejas. Buesque a alguien, no puedo creer que nadie quiera hacer el trabajo con usted
- Yo sí quiero, claro, si Ricardo está de acuerdo - Dice una voz que había ecuchado en la mañana
Me doy la vuelta y veo a Lucía, tan hermosa como en la mañana. Sorprendido y más apendejado que sorprendido, le digo:
- Mmm, claro, eh, quiero decir que sí, estoy de acuerdo, hago el trabajo contigo
- Ya está. Vio señor Ricardo, cómo sí consiguió compañera. Bueno, nos vemos mañana, que tengan una buena tarde.
La maestra se fue y nos dejó a Lucía y ami, solos en el pasillo. Ella me ve y yo la miro. La observo, la contemplo. Me pregunto cómo puede haber tanta belleza en una sola persona.
- Bueno. ¿Cuándo empezamos con el trabajo? - Me pregunta Lucía
- Mmm, no sé, cuando tú puedas - Le respondo, todavía algo apendejado
- Que te parece mañana, hoy nos ponemos de acuerdo y mañana comenzamos, así lo podremos planear bien hoy durante el día y mañana comenzamos a trabajar.
- Ok, está bien, entonces, eh, te veo después para ver que onda y para ponernos de acuerdo
- Me parece bien - Responde finalmente Lucia. Se acerca a mi y me da un beso en la mejilla y con una gran sonrisa (caracterítico de ella) me dice adiós.
miércoles, 1 de agosto de 2007
RELATO (1ª PARTE)
Miércoles 1 de agosto.- Abro mis ojos, me doy cuenta de que ya es hora de levantarme, me despierto con mejor humor que de costumbre, abro las cortinas de mi cuarto y los rayos del sol me dan de lleno en la cara, me tapo los ojos con las manos y al fin veo que hay un bonito día, no hay nubes, el cielo parace más azul, perece que va a ser un buen día.
Salgo de mi cuarto, mi mamá ya me está esperando con el desayuno en la mesa (como amo a esa mujer), la saludo con un beso en la mejilla:
- Buenos días hijo, ¿cómo dormiste?- me pregunta mi madre.
- Ps bien, ¿y tú?- le pregunto
- También bien, gracias- responde
El desayuno transcurre normal, con un silecio que sólo es cortado para pedir la sal, agua, azúcar, etc. Me levanto de la mesa, le doy las gracias a mi mamá, recojo mi plato y lo llevo al lavaplatos. Regreso a mi cuarto a arreglarme para ir a la escuela. La verdad no me importa mucho la escuela, porque las cosas que se suponen que deben de enseñarme los maestros, ya las sé, lo que se supone debo de leer, ya las leí; sólo voy a la escuela por una razón: ver a Lucía, una chava bellísima, inteligente, amigable, nada prejuiciosa, a mi gusto, la chava perfecta.
Salgo de mi casa, espero que pase el camión que me lleva. Subo. Encuentro un asiento llibre y lo ocupo. Durante el viaje, observo a todas las personas que va dejando el camión a su paso y me pregunto si ellas tendrán algún motivo para vivir.Yo sí, mi motivo es Lucía, creo que la amo, pero decir eso sin estar seguro y sin saber si ella siente lo mismo, puede ser peligroso, así que mejor me guardo esa "creencia".
Bajo del camión y camino hacia la escuela. Veo mi reloj y me doy cuenta de que tengo veinte minutos libres, antes de que empiece mi primera clase. Espero a que transcurra el tiempo en la entrada; de mi mochila saco unos cigarros que había escondido de mi madre, pues si se llega a enterar de que fumo, simplemente me mataria. Saco un cigarro y lo prendo con un encendedor que robé de un puesto de chicles. Comienzo a fumar. A mis espaldas siento que alguien me llama, es Lucía.
- Hola. ¿Me regalarías un cigarro?-Me pregunta
Paralizado, le respondo:
-Claro. ¿Quieres que te lo prenda?
-Eres muy amable, gracias.
-De nada
Prende el cigarro, y dice:
- Adios. Nos vemos en clase
Yo me quedo parado viéndola caminar hacia los pasillos de la escuela, la contemplo y espero con ansia a que empiece la clase.
Salgo de mi cuarto, mi mamá ya me está esperando con el desayuno en la mesa (como amo a esa mujer), la saludo con un beso en la mejilla:
- Buenos días hijo, ¿cómo dormiste?- me pregunta mi madre.
- Ps bien, ¿y tú?- le pregunto
- También bien, gracias- responde
El desayuno transcurre normal, con un silecio que sólo es cortado para pedir la sal, agua, azúcar, etc. Me levanto de la mesa, le doy las gracias a mi mamá, recojo mi plato y lo llevo al lavaplatos. Regreso a mi cuarto a arreglarme para ir a la escuela. La verdad no me importa mucho la escuela, porque las cosas que se suponen que deben de enseñarme los maestros, ya las sé, lo que se supone debo de leer, ya las leí; sólo voy a la escuela por una razón: ver a Lucía, una chava bellísima, inteligente, amigable, nada prejuiciosa, a mi gusto, la chava perfecta.
Salgo de mi casa, espero que pase el camión que me lleva. Subo. Encuentro un asiento llibre y lo ocupo. Durante el viaje, observo a todas las personas que va dejando el camión a su paso y me pregunto si ellas tendrán algún motivo para vivir.Yo sí, mi motivo es Lucía, creo que la amo, pero decir eso sin estar seguro y sin saber si ella siente lo mismo, puede ser peligroso, así que mejor me guardo esa "creencia".
Bajo del camión y camino hacia la escuela. Veo mi reloj y me doy cuenta de que tengo veinte minutos libres, antes de que empiece mi primera clase. Espero a que transcurra el tiempo en la entrada; de mi mochila saco unos cigarros que había escondido de mi madre, pues si se llega a enterar de que fumo, simplemente me mataria. Saco un cigarro y lo prendo con un encendedor que robé de un puesto de chicles. Comienzo a fumar. A mis espaldas siento que alguien me llama, es Lucía.
- Hola. ¿Me regalarías un cigarro?-Me pregunta
Paralizado, le respondo:
-Claro. ¿Quieres que te lo prenda?
-Eres muy amable, gracias.
-De nada
Prende el cigarro, y dice:
- Adios. Nos vemos en clase
Yo me quedo parado viéndola caminar hacia los pasillos de la escuela, la contemplo y espero con ansia a que empiece la clase.
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