viernes, 23 de noviembre de 2007

NO HICISTE NI DIJISTE NADA

Desde niños había sentido una gran atracción hacia ti, tu lo sabías y no dijiste nada. Pasó el tiempo y nuestras vidas se separaron, cada quien por su lado hizo su vida. Tu ya no existías en mis pensamientos, pero una noche, no sé por qué maldita razón, soñé contigo y de nuevo volví a sentir esa misma atracción que ya no había sentido hace mucho tiempo. Sentí la necesidad de volver a oir tu voz, de volver a hablarte, de volver a tener esperanzas. Te encontré. Cuando volvimos a hablar, ya habíamos cambiado, tu voz ya no era la misma, ahora era mas atractiva hacia mi oido, había algo en ella que hacía que las veces que te llamaba me parecieran muy cortas, a pesar de que pasábamos horas pegados al teléfono. Volví a recordarte lo que sentía por ti, sólo que ya no era una simple atracción de niño de primaria, tu lo sabías y no hiciste ni dijiste nada. Por azares del destino, nuestras vidas volvieron a separarse, ya no teníamos comunicación y de nuevo ya no estabas en mis pensamientos. Pasó mucho tiempo y de nuevo, una maldita noche, en mi mail, estaba un correo tuyo, con una foto tuya, te vi y de la nada volvieron a nacer esos sentimientos que pensaba, estaban muertos. Volví a sentir la necesidad de hablarte, de oirte y de nuevo, lo logré. Volví a escuchar tu voz, y sin esperar, sin importarme que tenía mucho tiempo que no hablábamos, te dije lo que sentía por ti, te dije que ya no era atracción, te dije que no era una obseción, te dije que lo que sentía por ti era simplemente amor, tú lo oiste y sin decir nada, me colgaste. De nuevo, tu lo sabías y no hiciste ni dijiste nada. Ahora estoy aquí, escribiendo estas palabras, en donde digo que lo único que odio es no poder odiarte, en donde te digo que te amo y en donde te digo adios, para siempre adios y en donde te recuerdo que siempre lo supiste y no hiciste ni dijiste nada.

- Esto fue lo único que dejó mi hijo, antes de aventarse, en el sobre especificó que te lo diera y que viera tu reacción al leerla.

viernes, 16 de noviembre de 2007

REENCUENTRO

Voy caminando, la calle oscura hace más pesada mi tristeza y el frío la empeora.Voy camino a mi casa, vengo de tu nueva casa, hoy pasé a saludarte. Meto mis manos en las bolsas de mi chamarra, pues el pinche frió me está comenzando a entumir mis manos y de paso cambio de canción. Pongo una de esas romanticonas que tanto te gustan, comienzo a escucharla. La canción hace que recuerde lo que significas para mi, lo importante que eres en mi vida y lo mucho que te amo y que te amaré; se termina la canción, la repito. Comienzo a escucharla de nuevo y ahora toma otro sentido, no se por qué, pero ahora pienso en el daño que me hiciste y lo mucho que sufrí por tu causa; la canción se termina. No se por qué, pero después de que terminó, la vuelvo a poner, y ahora, toma otro sentido, me doy cuenta de que ya no estás conmigo, de que no tuviste la culpa, de que yo soy el culpable de que ya no estés aquí; la canción, por tercera vez, vuelve a terminar. Sigo caminando y saco mi celular para cambiar de canción, cuando derrepente veo una gran luz. Despierto, tus manos me están acariciando mi rostro, con dificultad comienzo a distinguir tu rostro y el simple hecho de volver a ver tu cara, me hace llorar de la felicidad. Acaricio tu rostro y te pregunto "¿Cómo es posible, tú estás muerta?" y tu, con tu eterna sonrisa me respondes "No te preocupes mi amor, ahora nada ni nadie podrá separarnos"