miércoles, 8 de agosto de 2007

RELATO (2ª PARTE)

Miércoles 1 de agosto.- Suena la campana. De mala gana, le doy una última fumada a mi cigarro y lo tiro al suelo, tomo mi mochila del suelo y me dirijo hacia el salón para tomar mi primera clase. Entro al salón, me dirijo hacia mi lugar y me siento en mi banca, con un poco de fastidio, espero a que llegue la maestra, esa pinche vieja siempre llega tarde. Después de unos 10 minutos, llega la maestra, nos dice que siente haber llegado tarde, pero que no encontraba lugar en el estacionamiento. "De seguro se entretuvo con algún maestro" digo para mi mismo. Comienza la clase, y el tiempo de ésta, sólo lo utilizo para ver discretamente a Lucía, cada vez que la miro, es distinta porque cada vez descubro que hay algo nuevo en ella que hace que me atriga más, hace que sienta hacia ella, una atracción tan fuerte, que no sé como es que logro controlarme.
De nueva cuenta, suena la campana, la clase ha terminado.
- Un momento por favor - Nos dice la maestra. - He decidido que para el trabajo final, deben de trabajar en parejas, así que pónganse de acuerdo con algún compañero para realizar su trabajo y entregarlo la fecha acordada.
"¡Genial, lo que me faltaba, que a esta pinche vieja se le ocurra hacernos trabajar en equipo!", me digo a mi mismo, pues no soy muy popular que digamos, así que espero a que salgan todos para hablar con la maestra, para que me deje hacer solo el trabajo.
- Maestra - Le digo a la maestra antes de que saliera del salón. - ¿Puedo hablar un momento con usted?
- Claro Ricardo, ¿En qué te puedo ayudar?
- Mire, le quería pedir que me dejara hacer solo el trabajo, es que verá, no tengo con quien hacerlo y además, trabajo mejor solo
- Señor Ricardo - Me dice la maestra - Ya dí las instrucciones y dije muy claramente que el tranajo se va a entregar en parejas. Buesque a alguien, no puedo creer que nadie quiera hacer el trabajo con usted
- Yo sí quiero, claro, si Ricardo está de acuerdo - Dice una voz que había ecuchado en la mañana
Me doy la vuelta y veo a Lucía, tan hermosa como en la mañana. Sorprendido y más apendejado que sorprendido, le digo:
- Mmm, claro, eh, quiero decir que sí, estoy de acuerdo, hago el trabajo contigo
- Ya está. Vio señor Ricardo, cómo sí consiguió compañera. Bueno, nos vemos mañana, que tengan una buena tarde.
La maestra se fue y nos dejó a Lucía y ami, solos en el pasillo. Ella me ve y yo la miro. La observo, la contemplo. Me pregunto cómo puede haber tanta belleza en una sola persona.
- Bueno. ¿Cuándo empezamos con el trabajo? - Me pregunta Lucía
- Mmm, no sé, cuando tú puedas - Le respondo, todavía algo apendejado
- Que te parece mañana, hoy nos ponemos de acuerdo y mañana comenzamos, así lo podremos planear bien hoy durante el día y mañana comenzamos a trabajar.
- Ok, está bien, entonces, eh, te veo después para ver que onda y para ponernos de acuerdo
- Me parece bien - Responde finalmente Lucia. Se acerca a mi y me da un beso en la mejilla y con una gran sonrisa (caracterítico de ella) me dice adiós.


1 comentario:

Smooth dijo...

definitivamente me gusta tu historia, aguas con las faltas de ortografia, esta historia se me antoja obsesiva mas que amorosa, pero ya sabes como soy yo, no se, la manera en que tu personaje mira a la niña que le gusta, casi obsesionado, es genial.
sigue posteando relatos
saludoz!
Smooth